Retratos de artistas por Laura Ortego


Portraits of artists by Laura Ortego

 

Alejandra Mizrahi. El textil como superficie testigo

Alejandra Mizrahi. Textile as a witness surface

 


Español  /  English

 

Visité a Alejandra en Tucumán, una ciudad encajada entre cerros. Fue en pleno verano y cuando bajé del avión me topé con una pared de calor húmedo que me golpeó a la vez en todo el cuerpo. Ella vive en pleno centro de la ciudad, donde pareciera que toda la actividad se aglutina y a medida que te alejás se va aletargando. Eso sí, en todos lados, inevitablemente se duerme la siesta. Llegué a su edificio al mediodía, la hora pico, lo supe porque mientras esperaba veía mucha gente pasar delante de las vidrieras, haciendo compras antes de correr a refugiarse de la temperatura agobiante de las próximas horas y dejar el lugar desierto. Al subir al sexto piso, me sorprendió encontrarme con un departamento de los años ‘60 todavía empapelado con un motivo típico de esa época. Alejandra trabaja indagando en el arte textil, una parte del mes lo hace en ese departamento que perteneció a su abuela y la otra en Buenos Aires.

-Qué es lo que te motiva a crear, qué es lo que te hace levantarte de la cama?

-Creo que tiene que ver con poder pensar cosas a partir del hacer y el acto de tener que levantarme para hacer algo. Me interesan mucho el tejido, el bordado, todas las técnicas textiles que para mi son una manera de construír un pensamiento a partir del hacer. No sé si me levanto a eso, pero eso hace que el levantarse sea mejor, más interesante. Y también últimamente me ha pasado que una de las primeras cosas que hago cuando me levanto es hacer un par de puntos, eso no me pasaba antes, al tejido lo he ido abordando desde distintos lugares y ahora he encontrado algo en el hacer. Hago unos cuantos puntos y es como un desayuno, algo que me prepara, que me concentra, me organiza, y de paso el tejido va creciendo, pero esto es algo nuevo, tiene que ver con ese primer momento, con qué elijo hacer , por dónde me parece mejor empezar el día.

-Y evidentemente tiene más que ver con el hacer…

-Sí, antes no me pasaba, cuando llegaba “a la cosa” era porque ya tenía claro con qué material iba a trabajar, qué es lo que iba a pasar, más o menos a dónde quería ir, y con el tiempo cada vez voy confiando más en que en el hacer sale la reflexión y sale a dónde quiero ir, no a priori. Cada vez más con el tiempo he ido confiando más en el material, el “hacer” es lo que me empieza a devolver algo y el tejido me empieza a pedir, si no tengo esa relación con la materialidad es difícil que esas ideas aparezcan.

-Cómo se fue dando esta vocación, por dónde arrancaste?

-Yo he nacido en San Miguel ( de Tucumán), he ido al colegio aquí y cuando egresé quería estudiar diseño de indumentaria, había una cosa muy relacionada al cuerpo, a lo textil y la indumentaria: mi familia tenía tienda de telas en la calle Maipú, que es la calle principal, como una especie de barrio de Once muy pequeño, era una casa histórica, de muchos años, un negocio familiar que puso mi abuelo con sus dos hermanos y cuando ellos han tenido hijos y se han hecho grandes todos han trabajado ahí: mi papá, mis tíos, toda la familia vivía de ese negocio. También tenían un negocio de confección en la planta alta…Era enorme, con tablones, con tijeras gigantes, reglas….Vivíamos cerca de la tienda, tengo mis diarios de cuando tenía 6, 7 años en donde cuento que me levanto a las 7 con mi papá , vamos a la tienda, él abre y yo me pongo en el “empaque”, porque los cortes de telas se envolvían como un regalo…

-Qué hermosa sensación de chico trabajar con telas, no?

-Es hermoso, abajo estaba el salón de corte y arriba un taller de confección enorme lleno de retazos donde jugábamos con mis hermanos y mis primos. Había un confeccionista que se llamaba Salomón que con los grises de los guardapolvos no hacía ratitas.


 

Cómo fue surgiendo tu nomadismo?

-Yo quería estudiar diseño de indumentaria y no exisitía eso en Tucumán, entonces mi mamá me llevó a la UBA en Buenos Aires, pero yo no me quería quedar a vivir sola ahí, entonces me quedé en Tucumán e hice la Lic. en artes. Entré a un taller, el taller C de proyectos, que es un taller de proyectos en general, no tanto de alguna disciplina en particular y empecé a trabajar con textil y a hacer ropa, pero ropa “imposible”. Ahí empezó a aparecer un pensamiento sobre el cuerpo a partir de la indumentaria, empecé a leer un montón sobre el tema y me empezó a interesar el diseño no ya desde la función , la marca, el consumo, sino desde un lugar de relflexión sobre el cuerpo, sobre las relaciones y me empecé a parar en ese lugar.

-Terminé la facultad y me fui, quería hacer una maestría en Barcelona, y como tengo ciudadanía italiana…

-Toda tu familia es de inmigrantes , verdad?

-Sí, por un lado turcos judíos de Smirna , la familia paterna: comerciantes, telas y por otro lado la familia italiana , talabarteros que han trabajado con cuero, con calzado…ya estaba el germen.

 

-Fui a hacer una maestría en una Fundación que pertenecía a la Universidad autónoma de Barcelona, de teoría del arte y estética, porque yo intuía que en ese campo teórico iba a encontrar la relación entre el diseño y el arte. Antes de terminar apliqué para una beca doctoral en el depto. de filosofía y escribí una tesis: “Indumentaria y experiencia estética en el arte contemporáneo”: qué pasa cuando la prenda pasa al mundo del arte, qué cosas se resignifican cuando el textil y la indumentaria se paran entre lo funcional y lo reflexivo y empecé a buscar otros artistas que tengan los mismos intereses para poder pensar y escribir sobre eso: Jana Sterbak, Yinka Shonibare, un artista inglés afrodescendiente que construye indumentaria victoriana con textiles africanos, Lucy Orta, Mimi Smith, que trabaja con materialidades muy domésticas, alguna parte de la obra de Lygia Clark, no solamente tenían que hacer indumentaria, también Cindy Sherman, Claude Cahun, Marcel Moore, y esas obras donde los cuerpos y la indumentaria construyen identidad o la cuestionan.

E hilando más fino: cuáles son tus reflexiones actuales ?

-Cuando volví a Tucumán me hicieron un encargo sobre una técnica que se llama Randa, un encaje con aguja de coser que hace una comunidad de aproximadamente 40 mujeres tejedoras en el sur de Tucumán, en el depto. de Monteros, específicamente en el Cercado.

-Qué origen tiene?

-Llegó de España, de Castilla, y quedó ahí porque es cerquita de donde se hizo la primera fundación de Tucumán, en donde se afincó la primera camada de damas castellanas que hacían esto por ocio, para la iglesia.

-Muy marcado por la colonia, verdad?

-Absolutamente. Nosotros tenemos acá muchos tejidos precolombinos, pero esta es una técnica poscolonial que sigue estando en el mismo lugar geográfico de siempre.

 

Y fue algo sobre lo que te invitaron a investigar. Te encontraste con eso…

-Sí, me invitaron a hacer un manual para que la técnica no se pierda, y yo les propuse hacer nó sólo un manual, sino buscar una historiadora que cuente la historia, hacer un laboratorio con diseñadores, entonces coordiné un libro, trabajando durante un año con una randera: ella me enseñó la técnica, viendo de qué manera nombrar y sistematizar el proceso y después lo pusimos en común con toda la comunidad de randeras. De ahí mi trabajo ha ido cambiando bastante, la obra se ha ido desplazando del objeto a la experiencia con otros, y al estudiar el sistema y analizar tanto la técnica y sus particularidades empecé a ver el textil como un sistema de pensamiento:

-Eso fue lo que más te interesó de este trabajo ?

-Sí, el hacer con otros y el textil como un sistema de pensamiento. De ahí no volví a la indumentaria.

Algo de poner la lupa sobre el sistema de construcción de la obra cambió tu manera de trabajar sobre tu propia obra, eso, y la experiencia en red. Volviste a tu obra de otra forma?

-Sí, de hecho busco cada vez más generar instancias con otros. El otro y la técnica.

No por la técnica en si, sino por la posibilidad de usar el proceso como un campo de reflexión?

-Sí, de hecho hace poco me invitaron a trabajar en el Museo de la memoria Rosario, en un lugar que fue un centro clandestino de detención durante la dictadura, y después de pensar qué hacer y averiguar qué actividades y estructura tenían, supe que había un programa: Jóvenes y memoria, en donde chicos entre 15 y 20 años después trabajar dos años con formadores, vuelven al barrio como “constructores territoriales de los derechos humanos”, y transfieren lo que aprendieron. Les propuse trabajar con ellos y elegí una técnica textil: el fieltro, que requiere un proceso de amasado, de envoltura, de acción muy fuerte del cuerpo para hacer una masa, e hicimos un paño grande de 4 metros, en donde durante 4 días envolvimos objetos que ellos trajeron y que les resultaban importantes porque contenían algún recuerdo, y generamos una especie de memoria colectiva.

La pieza se llamó Superficie testigo: que es una idea que yo venía trabajando en mis clases y con la que quiero seguir, que es pensar al textil como testigo de un cuerpo y de una temporalidad.

 

 

 

I visited Alejandra in San Miguel de Tucumán City, Argentina., a city wedged between hills, it was in the middle of summer, so when I got off the plane a wall of humid heat hit me all over my body at the same time. She lives in the heart of the city, where it seems that all the activity gathers and as you walk away it becomes lethargic. Of course, everywhere, people sleep during the siesta . I arrived at his building at noon, the rush hour, I knew it because downstairs, while waiting, I saw many people shopping before running to take refuge from the overwhelming temperature of the next few hours, and leaving the place deserted. When I arrived to the 6th floor, I was surprised to find an apartment from the '60s, still wallpaper with a typical motif of that time. Alejandra told me that it belonged to her grandmother and that she lives and works there for part of the month, the other one she does it in Buenos Aires.

- What makes you jump out of bed in the morning? What is your motivation?

I believe it has to do with me being able to think after doing. So I wake up in the morning to do something. I am very interested in knitting and embroidering. Textile techniques are for me a way of building thoughts based on doing. I don’t know if that is the main reason why I jump out of bed but for sure it is something that makes jumping out of bed a lot more interesting. And lately I have found myself knitting a few stitches as soon as I wake up; this is new for me. I have approached knitting in different manners and now I have found something on the act of doing it. I knit a few stitches and it is like breakfast: something that prepares me, that helps me focus and get organized and in the meantime the fabric grows. This is something new and it has to do with that first moment, with what I chose to do, with where and how I decide to start the day.

 

- And it clearly has more to do with doing …

Yes, it was not always been like this. Before when I got to “it” I already knew which material I would use, what would happen and somehow the direction I wanted it to take. Now I trust that it is from doing that the thinking and the direction come, and not the other way around. More and more I trust the material, by “doing” I get feedback, the knitting demands what it needs. If I didn’t have that relation to the material it would be hard to get this kind of ideas.

- What about your vocation? Where did you start?

I was born in San Miguel (de Tucumán, Argentina), I came to school here and when I finished I wanted to study fashion design. There was something about the body, the textiles and clothing: my family had a fabric store in Maipú street – which is the main street in the city – some sort of tiny Once neighbourhood. The family business was in a historic house -a very old one- and had been founded by my grandfather and his two brothers. Then they had children that grew old and worked there: my father, his cousins, the whole family lived from that store. They also had a dressmaking workshop on the first floor … It was huge, filled with big tables, gigantic scissors and rulers ... We lived near the store and I have my childhood diaries where I describe how when I was 6 or 7 years old I would wake up at 7am with my dad to go to the store. He would open and I would go to the “packing” area because the pieces of fabric were packed as presents...

 

- Working with textiles, what a lovely feeling for a child, right?

It is beautiful. The cutting hall was on the ground floor and on the first floor there was a huge tailoring workshop filled with pieces of fabric where I used to play with my brothers and cousins. There was one tailor called Salomón that would use the grey fabric pinafore leftovers to make little toy mice.

 

- How did you become a nomad?

I wanted to study fashion design and the career didn’t exist in Tucumán. So my mother took me to UBA. in Buenos Aires City, but as I didn’t want to stay there and live by myself I decided to come back to Tucumán and I study Arts. I joined workshop C, which is a workshop for projects in general - not really focused on a particular discipline – and I started working with textiles, making “impossible garments”. And with clothing as a starting point I began thinking about the body and reading lot about it. I became very interested in design not focused on its functionality, branding nor consumption but on the reflection on the body and the relations. I found there a place to stand.

When I graduated from college I left. I wanted to get a Master’s degree in Barcelona, and as I have the Italian citizenship …

- You come from an immigrant’s family, right?

Yes, on my father’s side they are Turkish Jews from Smyrna: fabric traders. On the other side the family is Italian: saddlers working on leather and shoes … the seed was already there!

I entered a Master’s degree on arts and aesthetics at a Foundation that depended on Barcelona’s Autonomous University because I felt there I would find a theoretical frame connecting design and art. Before finishing I applied for a PhD grant at the philosophy department and wrote a thesis called: “Clothing and aesthetic experience in cotemporary art”. What happens when the piece of clothing is inserted into the art world? What is resignified when textile and clothing stand between functionality and reflexion? So I searched for artists with the same interests in order to think and write about it: Jana Sterbak, Yinka Shonibare, an English artist with African origins that makes Victorian clothing with African fabrics, Lucy Orta, Mimi Smith, that works with every day materials, some of Lygia Clark’s works. It wasn’t only clothing, I also studied Cindy Sherman, Claude Cahun, Marcel Moore, and those art pieces where bodies and clothing build or question identity.

- And treading more carefully: which are your current reflections?

When I came back to Tucumán I was commissioned to work with a technique called Randa that is a type of lace done with a sewing needle by a community of around 40 female weavers in the South of Tucumán in Monteros Department at a place called Cercado.

- What is the origin?

The technique came from Castile, Spain. It was kept there (in Cercado) because it was near the place where Tucumán was first founded. The first group of Castilian ladies who settled there did it as leisure for the Church.

- Quite signed by the colonial times, right?

Absolutely. We have here plenty of pre-Columbian techniques but this is a Colonial one and it is still carried out in the same geographic spot as always.

- It was a commissioned subject. So you found out about it …

Yes, I was invited to make a manual to preserve the technique. But I proposed to make not just a manual but also to look for a historian to dig in the history and to make a design lab with designers. I worked for a year with a randera: she taught me the technique and we worked on a way to name and systematize the process and then we shared it with all the randeras’ community. From that moment and on my work changed quite a bit, it moved from the object to the experience with others. By studying the system and analysing the technique and its specificities I started taking textile as a system of thought.

- Was that the most interesting part of this work?

Yes. Doing with others and textile as a system of thought. From then on I never went back to clothing.

 

- By focusing on the piece’s building-system and networking, you changed your  approach to your own artwork: did you go back to your pieces with a different perspective?

Yes. In fact I try more and more to work with others. The other and the technique.

- So it is not about the technique itself but about the possibility of using the process as a field for reflection?

Yes. In fact, not long ago I was invited to work at the Memory Museum in Rosario, a building that was a clandestine detention centre during the dictatorship. After doing some research on the activities and the structure of the place, I found out about a program called Youth & Memory where young people between 15 and 20 years old were trained for 2 years and then transferred those lessons to their communities becoming “on-site human-rights’ builders”. I proposed working with them using a textile technique called felt. It takes a lot of rubbing and rolling -strong physical actions- to make the felt. We made a large 4-meter piece and during 4 days we wrapped objects the young people brought. These objects had been selected because they had memories attached to them so we created some sort of collective memory. The piece was called Witness Surface and it involved an idea I have been and will keep on working on in my classes: thinking textiles as witnesses of body and temporality.